1. Ojos de Brujo: con tus propios ojos



    Ahí está esa ráfaga de sílabas que se sincroniza con los instrumentos a dos voces en la noche embrujada; en la dinámica de una sola canción hay cambios dramáticos de tiempos y de estilos para una sola fiesta. Marina convoca en el Parque Jardín Botánico: “vamos, que qué pedazos de árboles tan bonitos los que hay aquí, ¡pero acercaos a bailar!”.

    Hace veinte años, cuando ni siquiera se hablada aún de híbridos musicales, el gitano Ramón Giménez ensayaba todo tipo de matices con quienes se le acercaran al jam de patio en algún lugar del Barrio Gótico de Barcelona, España. Hoy, su guitarra flamenca es la máquina principal en un ensamblaje tipo orquesta, del que sus dos cantantes se convierten de repente en emcees [raperos], acompañados por una bailadora rubia, un bajista brutal, un percusionista universal y una banda increíble llamada Ojos de Brujo.



    A la mitad del show invitan a una cantante local a que se les una y se sube Gina a pedir un aplauso para ellos con un timbre de voz idóneo y a acompañarlos en la fabulosa interpretación de la canción “Sultanas de Merkaillo”.
     


    Temprano en la mañana hablé con el amable Ramón Giménez por teléfono y acordamos encontrarnos a las cinco, porque después de la reciente maratón de viaje, Recife - Sao Paulo - Bogotá - Medellín, necesitaba de un descanso, y por lo menos una bandeja paisa, la que conquistó al medio día en un restaurante de El Poblado, con los deleites visuales que convoca la calle 10. A las cinco estaba sonriente en el venue del concierto promovido por El Teatro Libre; no era el único satisfecho, pues la noche anterior, uno de sus más grandes fans locales había tenido la fortuna de invitar a la banda completa a comer y así, Marco Ramírez no solo logró la firma de sus discos con títulos Caló (lenguaje gitano), sino testificar un momento inolvidable con sus propios ojos; “Barí”, “Techarí” y “Aocaná” tienen apasionados dueños en sus verdaderos fans.

    Fotos de John Mario Díaz

    Los comienzos

     - Ustedes comenzaron en los 90, pero la industria discográfica solo les reconoces sus discos apartir del 2002 ¿por qué?

    - Sí, porque nuestro primer registro discográfico es de 1999, en los 90 apenas me estaba conectando con gente que estaba en a misma onda: eso se quedó ahí encarado y hasta al rededor del 96, producto de un jam session que hicimos en el barrio gótico de Barcelona. La idea era buscar puntos en común entre el Flamenco y las demás músicas que estaban por ahí y buscar al Flamenco como hilo conductor de todas esas músicas que nos apetecía investigar.

    - Ustedes fueron inicialmente Ramón, Marina y el DJ Panko; ¿es eso ya una banda?
    - La verdad es que no había un inicio de banda porque no teníamos la intención de hacer una, era como tocar por tocar. Era como poner en un patio a un montón de músicos, cada uno tenía su proyecto; era como un lugar de esparcimiento, y no había que seguir ningún canon de ningún tipo. Era pura experimentación.

    - ¿Dónde descubriste a Marina, “La Canillas”?
    - Me hablaron de ella y la conocí en un video; creo que ya había un pedacito de ojos de brujo en esta persona, creo que en cada uno de nosotoros lo hay. La llamamos la canillas porque tiene las piernecitas muy delgadas.

    - ¿Esa voz de Marina es peculiar del Flamenco? o en específico, ¿ella le agrega identidad a la banda en algo más?

    - Nosotros utilizamos el Flamenco como denominador común en todo lo que hacemos, sin embargo, nuestra idea no es hacer flamenco. La voz de Marina no es un a típica voz flamenca, de hecho, ella se desenvuelve muy bien en otros géneros como el Hip Hop y el Ragga. De ahí que Marina es la cantante idónea para desarrollar en un grupo como Ojos de Brujo, donde dentro de una misma canción te encuentras con una base de sonido como Bulerías,con un tinte de un bajo Hip Hop y de repente una voz que está rapeando encima, donde hay un perfume de Hip Hop y Flamenco en todo, y acercamientos a diferentes géneros.

    El nuevo sonido de Ojos de Brujo

    - ¿Qué sientes con el sonido caribeño que le has agregado a la banda con figuras como Carlos Arduy?

    - Desde el primer disco, el sonido de la trompeta lo experimentamos de la mano de Roy Paci que es un italiano que tocaba en 99 Posse, bien es cierto que no era un sonido caribeño entonces pero ya teníamos trompetas. El enfoque latino ya nos venía desde mucho antes de la mano de Xavi Turull, que es el percusionista nuestro, que aparte de haber estado viviendo en China y en India y además de haber aprendido el lenguaje indú, estuvo también en Cuba y ahí también aprendió el lenguaje cubano de la percusión. Y fruto de la gira “Abarí”, de nuestro segundo disco; cuando estábamos grabando ya el tercer disco estábamos en Cuba tocando en un viaje financiado por nosotros, por nuestras ganas de ir allá a tocar, y lo hicimos en en el teatro Karl Marx  de La Habana y conocimos a un grupo llamado Interactivo, que era como el equivalente de Ojos de Brujo en su país, como que buscaban la música de raíz y la enfocaban más al Rock, al Jazz y producto de conocerlos, poco después, Carlos Arduy estuvo en España y se integró a la banda.

    Nosotros ya teníamos un bagaje con el lenguaje cubano y el Flamenco combinado con el típico ventilor de la rumba catalana y los típicos tumbaos de la música de Cuba.

    Y apartir de ahí comenzamos a introducir un lenguaje mucho más rico de la música cubana y eso se ve muy característico, sobretodo en nuestro último disco. Vale decir también que Carlos es paraja de la cantante y quieras o no, eso influye muchísimo más en la composición.

    Las críticas

    - ¿Por qué algunos llaman al nuevo sencillo “Dónde the has Metido” Neo Rap?
    - Yo creo que los críticos siempre tienen etiquetas para todo y no está mal que la llamen como quieran, pero no es un término desacertado.

    - “Techarí” es una pieza que dejó marcado un antes y un después de la banda, sin emabrgo, críticos como Chris Nickson, acusan a la nueva composición “Aocaná” de de mediocre en sus composiciones y de evidenciar una pérdida del rumbo.

    - “Techarí” es nuestra “obra maestra rococó” pero también es una estapa de nuestro viaje. Nos gusta escuchar las críticas pero más nos gusta alejarnos de la repetición. Si bien “Aocaná” es un álbum con elementos muy tropicales y marca esencialmente lo que queremos hacer en esta etapa. Como dijo Frank Zappa, “hablar de música es como bailar arquitectura”.

    Gabriel Posada
    Medellín, Colombia.
    Febrero 20 de 2010

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Gabriel Posada es periodista musical. Al menos eso cree él.
EC Bloguer, Publicista, productor de Radio y Editor Web.
Feliz, Consultor Independiente de Multimedia y de Redes Sociales.

Social Media Manager.

También hace cosas por gusto propio y hasta gratis.
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